13 febrero 2009

A propósito del Foro Multistakeholder sobre RSE de la UN: a Bruselas en un click

Hace algunos días, el martes 10 para ser más exacto, me enteré gracias a un post de Fernando Legrand en RSE Online, que ese mismo día se estaba llevando a cabo una nueva reunión del Foro Multistakeholder sobre RSE de la Unión Europea. Lo mejor de la noticia fue contar con un enlace facilitado por el propio Fernando para acceder a un portal transitorio dispuesto por la Comisión Europea de Empresa e Industria, para seguir en vivo y con traducción simultánea las discusiones que se llevaban a cabo. No podía perdérmelo, así que me las arreglé para terminar mis deberes pronto, robarle un tiempito al trabajo y asistir -webcast mediante- siquiera por un momento al Foro.

Y la cosa no pudo haber andado mejor, pues cuando por fin pude enlazarme con la transmisión, el tema que se estaba tratando era precisamente el del reporting. ¿Reportar o no reportar lo que se hace en RSE?, con esa pregunta podría resumirse la línea argumental de cuanto se hablaba en ese momento. La respuesta pareció ser unívoca: si, las empresas deben empezar a reportar ante la comunidad general, aquello que están haciendo sobre temas que están inminentemente ligados al desarrollo de su responsabilidad social: derechos humanos, trabajo decente, protección del medio ambiente, etc.

¿Las razones?, bueno, por una parte, básicamente y según pude entender, porque para el común de los expositores de ese momento, la RSE es un ejercicio multiparticipativo y de interacción, que no podrá verse realizado en tanto no haya una verdadera intención comunicativa por parte de los empresarios. De ahí que consideren que los informes sobre el comportamiento social y ambiental de las empresas, pueden ser un buen primer paso para conseguirlo.

Sin embargo, no fue la única razón que escuché para estar a favor del reporting; hubo una segunda que me llamó notablemente la antención y que, curiosamente, no tenía que ver con el fortalecimiento de la RSE como práctica: los empresarios deben acceder a reportar lo que hacen, porque la sociedad necesita volver a confiar en ellos. Si bien este razonamiento puede tener como principales destinatarios a los empresarios financieros cuyas acciones irresponsables desencadenaron en lo que el mundo se ha empeñado en hacer una crisis, no escapa de la realidad que las relaciones entre empresarios y comunidad no son siempre precisamente un caramelo, y que muchas veces suelen estar signadas por prejuicios de desconfianza que les parecieran seminales. Muy inteligente, debo admitirlo, muy real, razones más que suficientes para tener en cuenta el argumento.

Inevitablemente el paso siguiente de la conversación, tuvo que ver con si el deber de reportar debía ser o no regulado. En este punto las opiniones ya no fueron tan unánimes y las hubo de todos los colores, sabores y texturas.

Hubo quien dijo que debía evitarse cualquier tipo de regulación sobre RSE, pues, palabras más, palabras menos, le parecían dos cosas simple y llanamente antónimas. (Mi opinión sobre este juicio ya la conocen, o al menos eso quiero suponer: no es lo mismo regular una especie del derecho a la información de las personas, que estar haciéndolo con la RSE).

También hubo quien expresó que regular era preciso, pero que además, era necesario imponer sanciones a los empresarios que incumplieran con dicho deber (Esta es una posición demasiado Kelseniana y llamada a recoger sobre las normas que no comparto, pues uno de los aportes que el reporting puede hacer a la realización de una RSE verdaderamente aplicada, es fortalecer su carácter deontólogico: "hazlo porque está bien hacerlo", en lugar de "hazlo, porque si no, te pego un coscorrón").

De igual manera, hubo quien como alternativa a la regulación expuso que podían ser los propios empresarios quienes estimularan, o incluso presionaran a sus pares a reportar (Interesante, aunque una cosa no excluye la otra; es más, todo lo contrario, podrían potencializarse mutuamente y de manera sinérgica).

Sin embargo, la opinión mayoritaria giró en torno al establecimiento de una obligación institucional de reportar las prácticas sobre RSE, similar a como se ha impuesto recientemente en Dinamarca: "Reporta, es tu deber hacerle saber a la gente, a esas mismas personas que consumen lo que vendes, si estás siendo socialmente responsable".

La sesión del Foro terminó con más preguntas que respuestas entre sus asistentes (y entre ellos me incluyo), dejando en evidencia dos cosas muy claras: primero, la certeza de que son muchas las cosas que todavía quedan por hacer (eso en Europa, así que imagínense como pinta el asunto por estos lares); y la segunda, que es necesario que el paso a seguir en favor de la RSE, sea trascender su concepto de la empresa, la universidad y los edificios gubernamentales, a la calle, donde necesariamente convergemos todos.


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Notas:

§ Se me queda un tema importante en el tintero: lo que se habló sobre la relación RSE - Regulación en el foro, pero ya será materia de un futuro post.

§ La imagen que acompaña el post está editada a partir de una captura de pantalla del webcast del Foro.

Enlaces:

§ Para saber sobre la agenda del Foro, las instituciones que asisitieron, las propuestas que plantearon, y otras cositas más, sólo sigan este enlace.

§ Para conocer más del Foro Multistakeholder sobre RSE de la Unión Europea, sus inicios, sus objetivos, su composición, y demás, click aquí.

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