Hoy es el último día del tercer mes del año, hoy a la medianoche ya nos habremos comido la cuarta parte de este pastel -¡Cómo pasa el tiempo!, diría mi madre (no con poca razón)-. De todas maneras se me ocurre pensar que el sentido de esta entrada todavía no ha prescrito. Varias (bastantes) semanas atrás y gracias a un ingreso de Jokin Guridi, blogger de La Maison de la Vierge, a quien sigo por el interesante material que suele publicar en su blog sobre la aplicación de los principios de la ética hacker en el mundo empresarial, conocí un término que me fue completamente novedoso: the coolhunters, o mejor dicho, los cazatendencias.Según se cuenta, la expresión fue acuñada por la revista the New Yorker para referirse al trabajo realizado por Dee Dee Gordon, a quien se tiene como pionera de este oficio, y quien fuera fundadora de la primera agencia de tendencias en el mundo.
El trabajo de un cazatendencias básicamente consiste en recolectar información de fuentes primarias y secundarias que le permitan inferir y establecer las inclinaciones o propensiones en los hábitos de consumo de una sociedad; de ahí que haya pasado a ser una herramienta de mercadeo cada vez más tenida en cuenta por las empresas.
(Ajá, muy bonito, pero... ¿Y?)
Bueno, quise hablar un poco sobre lo que hacen los cazatendencias para traer ahora a colación el post que leyera hace algún tiempo en El Viaje de Odiseo donde se referían las nueve tendencias que según la red de agencias Leo Burnett habrán de marcar el 2009 (y los años por venir) que, como verán, guardan en su mayoría una notable relación con los temas fundamentales de la RSE. Esas tendencias son:
Nuevo realismo: la ascención de un nuevo sistema de valores donde lo tangible, lo honesto, lo pragmático, lo prudente, lo confiable, lo no impulsivo, la noción de lo verdameramente significativo y lo seguro, marcarán nuestro contexto económico y cultural, y en consecuencia nuestras decisiones como consumidores.
Hiper realidad: gracias a las nuevas tecnologías, el relato de la historia está siendo cada vez más inmediato. Éste flujo masivo y constante de información permite a las personas influir e incluso acelerar las consecuencias de un determinado suceso. Este hiper realismo debe ser aprovechado por las empresas, las cuales deben evolucionar de tal manera que puedan afrontar el reto de conocer las rapidamente cambiantes necesecidades de las personas.
Economía de la confianza: confianza es la palabra clave para el 2009. Con la fe en las instituciones financieras por el suelo, se abre una gran oportunidad para otros negocios. Aquellas empresas que hagan a la gente sentir que actuan en su beneficio, que tienen en cuenta sus preocupaciones, y que son capaces de dar un poco más para que esa misma gente prospere, serán aquellas sobre las que los consumidores pondrán su atención.
Eco austeridad: el tema ambiental ha dejado de ser un asunto de mera conciencia para volverse una prioridad económica; especialmente desde que se ha asumido que la eficiencia energética -como principal punto de referencia- no sólo ayuda a salvar el planeta, sino también dinero.
TV digital: simple pero contundente: internet no aniquilará a la televisión como algunos lo han predicho, por el contrario, será su salvación.
Marketing hilado: la creatividad cuenta ahora con tantas alternativas mediáticas distantes de los formatos tradicionales para expresarse, que las empresas que pretendan posicionar sus marcas por encima de las de sus competidores, deberán aprender a hacer uso simultáneo de varias de ellas y a hilarlas o conectarlas entre sí.
La Generación del juego: los videojuegos se han vuelto un asunto de interés y consumo cada vez más masivo, de ahí que pronto podremos decir que la nuestra será "la generación del juego". Con "presiones económicas" que llevan a estar cada vez más tiempo en casa y con el desarrollo de tecnologías que promueven la interacción y la conectividad, el uso de videojuegos será una tendencia cultural de marcado crecimiento. Por esa misma razón, los juegos de consola o a través de internet se ofrecen como alternativas de altísimo potencial en distintos campos, desde lo educativo, lo social, y hasta incluso lo electoral ("¿Sabían que Barack Obama publicitó su campaña en el juego "Burnout Paradise" de la XBOX 360 ?" (y varios otros más)).
El fin de los "hechos": vivimos en un tiempo en el que sobran los argumentos en favor y en contra para cada cosa, y en el cual cada uno de ellos pretende presentársenos como una verdad suficiente y definitiva. Internet mediante, la línea quesepara lo cierto de lo que es "de oídas" es cada vez más difusa, lo que obliga y obligará a las personas a escoger por símismos aquello que debe ser considerado como algo objetivo. Esto representa para las organizaciones en el "negocio de los hechos" tanto una amenaza como una oportunidad. En tiempos cuando "las verdades" están siendo más refutadas que nunca, ser objetivo e imparcial es una exigencia.
Las marcas como vehículos: "cualquier empresa puede gastar dinero comprando espacio en los medios de moda, patrocinando un evento o incluyendo su logo en contenido dedicado al entretenimiento, pero hay un abismo de diferencia entre eso y verdaderamente ayudar a la gente a ampliar sus horizontes". En tal sentido, las marcas deben dejar de ser asumidas como algo estático para convertirse en algo interactivo, es decir, las marcas deben pasar de ser fines en si mismas, a volverse "vehículos" de la actividad desarrollada por el empresario.
Arte profética
Por otra parte, la Responsabilidad Social Empresarial como tal no es ajena al teatro de las predicciones, y no son pocos cuantos han dedicado líneas y líneas a hacer conjeturas sobre lo que podrá o no ocurrir con ella teniendo la actual situación económica como telón de fondo; o quienes como Josep Lozano, vaticinan un inminente aumento de la participación (o retorno, como él mismo lo califica) del sector político al discurso de la Responsabilidad Social.
Y claro está, yo no podía quedarme con las ganas de jugar al pitoniso y hacer mi propio augurio:
Con los ejemplos de Dinamarca y Noruega todavía latentes, así como con el concenso casi unánime de los participantes del reciente Foro Multisatakeholders de la UE sobre el tema, estoy convencido que este será un año en el cual no serán pocos los gobiernos o cuerpos legislativos que en distintas partes del mundo, se tomarán en serio la tarea de establecer -regulación mediante- la obligación empresarial de rendir cuentas; ya sea porque estén convencidos que elaborar y publicar informes o memorias de sostenibilidad, además de promover la transparencia en las relaciones entre empresas y sociedad, puede contribuir también a fortalecer la confianza de ésta para con aquellas, o simplemente por el temor a no quedarse del tren de las modas jurídicas (pueden estar seguros que ejemplos de ésto último no van a faltar).
Se me ocurren varias cosas más -esto de hacerse el adivino tiene su gracia-, pero prefiero que sean ustedes, los lectores de este post, quienes tengan ahora el turno de hacer rodar las runas.









Yo no lo sé de cierto
Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre
algún día se quieren,
se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos,
solos sobre la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.
Todo se hace en silencio. Como
se hace la luz en el ojo.
El amor une cuerpos.
En silencio se van llenando el uno al otro.
Cualquier día despiertan, sobre brazos;
piensan entonces que lo saben todo.
Se ven desnudos y lo saben todo.
(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo).
Los Amorosos
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables.
Los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota corno sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.